Banner link
El caballo cartujano (pura raza española) es sin duda sinónimo de Terry. En 1948 la familia compró a Curro Chica y a Roberto Osborne unos caballos del Hierro del Bocado marcados con la “C”.

A finales del siglo XV, el Monasterio de la Cartuja se convierte en la piedra angular de la crianza del caballo jerezano, con una yeguada -Hierro del Bocado- que con el tiempo se ha convertido en una de las más célebres y apreciadas del mundo.

Desde la década de los 50, la familia se han empleado para mantener la pureza de la raza, asociando estos hermosos caballos, cuya fama alcanza cotas cercanas a lo mítico, a su propia imagen.
El caballo cartujano es el que más se acerca al canon de perfección y a las proporciones morfológicas de la raza equina: cabeza cuadrada, orejas finas, pequeñas y bien plantadas y ojos vivos y muy expresivos. Su crin es larga y abundante, su grupa inclinada y musculosa, y su pecho amplio. Es un ejemplar dócil, brioso e inteligente, y de una estirpe de gran nobleza.

Además de sus caballos, esta bodega de origen familiar, posee una inigualable colección de carruajes impecablemente conservada, y que se pueden visitar para deleite del que los admira.

Banner link