Para poder hablar del origen de la relación de esta familia con Cádiz deberíamos remontarnos al año 1574, cuando Guillermo Terry emigró hasta allí desde su Irlanda natal. Siendo un exitoso comerciante entre la península y colonias de ultramar.

El auténtico precursor del negocio bodeguero fue D. Santiago José de Terry y Buset,  un hombre muy comprometido con el movimiento liberal de las Cortes gaditanas, proclamado Hijo Benemérito y Patricio de la Ciudad.

Al frente del negocio le sucedió su hijo Fernando A. de Terry quién compró una bodega en 1865 y empezó a producir sus propios vinos en el Puerto de Santa María. Rápidamente se hizo un hueco en el sector, no sólo como comerciante, sino también como productor y almacenista.

Pero es Fernando Matías de Terry, tercera generación al frente del negocio, es quién oficialmente funda la bodega que había comprado, mejorado y ampliado su padre.

Terry comenzó a cubrir las botellas de Brandy con una red de seda artesanal causando un profundo impacto en el mercado y mejorando la situación económica de la ciudad.

En 1948 se da un hecho trascendental en la historia de esta familia. Los Terry adquieren la famosísima ganadería de caballos cartujanos Hierro del Bocado, y desde entonces hasta la actualidad el caballo cartujano será la esencia y el alma de la imagen de la marca, junto con su característica malla amarilla.

Desde la década de los 50, la familia Terry se ha empleado en mantener la pureza de la raza, asociando estos hermosos caballos a su propia imagen.

Terry comercializo varias marcas de Sherries y Brandies, convirtiendo a Terry Centenario como el brandy más vendido en España.

A día de hoy Terry goza de reconocido prestigio
Tanto dentro como fuera de nuestras fronteras, posicionado como uno de los
brandies más importantes del marco de Jerez.

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